Jurel y la Caballa: pescados «económicos» en platos rentables

Pescados Blas Paradela / De la mar

En la lonja de Burela, a las seis de la mañana, hay un brillo plateado que a veces deslumbra más que la propia merluza. No hablamos de los «aristócratas» del mar (el rodaballo, el rape o el mero), sino de esa otra clase trabajadora, honesta y sabrosa: el pescado azul y de temporada como el Jurel y la Caballa.

Muchos jefes de compra y restauradores siguen operando bajo el sota, caballo y rey. Y lo entiendo: la merluza de pincho es un valor seguro y el rodaballo viste una mesa como nadie. Pero en un mercado donde los costes de explotación se disparan y el cliente busca experiencias nuevas, ignorar al Jurel (Chicharro) o la Caballa (Xarda) es un error estratégico.

En Pescados Blas Paradela lo tenemos claro: no existe pescado de segunda, existen pescados mal tratados o mal entendidos. Hoy analizamos por qué estos «modestos» del Atlántico son, en realidad, gigantes de la rentabilidad.

El margen está en el Azul: Rentabilidad pura y dura

Hablemos de números, que es lo que sostiene un negocio. El food cost (coste de materia prima) de un plato de rodaballo salvaje es alto; el margen de error es mínimo y el precio de venta al público tiene un techo psicológico.

Sin embargo, especies como el Jurel negro o la Caballa ofrecen un escenario diferente:

  • Coste de adquisición contenido: Son especies abundantes en nuestras costas y sus precios en lonja son muy competitivos comparados con los grandes demersales.
  • Valor percibido creciente: La gastronomía moderna ha dignificado estos productos. Un falso sashimi de jurel o una caballa marinada ya no se ven como «comida barata», sino como «producto de kilómetro cero» y «cocina de mercado».
  • Margen de beneficio superior: Al tener un coste de entrada bajo, puedes aplicar un margen comercial mucho más saludable sin asustar al comensal con el precio final del plato.

Versatilidad: Del guiso tradicional a la alta cocina

El cliente de hoy está educado. Sabe lo que es el Omega-3 y valora el sabor intenso del mar. Aquí es donde estos pescados brillan si la materia prima es excelente.

  1. El Jurel (Trachurus trachurus)

Olvídate de usarlo solo para freír. Un jurel de buen tamaño (el conocido como «jurelón» o chicharro) capturado en nuestras costas tiene una textura firme y una grasa infiltrada exquisita.

  • En crudo: Su carne tersa lo hace perfecto para tartares, ceviches o tiraditos.
  • A la brasa: Entero, con su piel, aguanta el fuego directo manteniendo sus jugos.
  1. La Caballa o Xarda (Scomber scombrus)

Cuando entra la costera de la xarda, en Blas Paradela sabemos que estamos ante uno de los mejores momentos del año.

  • Escabeches y ahumados: Su contenido graso la convierte en el vehículo perfecto para ácidos y humos.
  • Baja temperatura: Confitada suavemente, su textura se vuelve mantequilla.

El Desafío Logístico: ¿Por qué comprarlo a Blas Paradela?

Aquí es donde nos ponemos serios. El pescado azul no perdona.

A diferencia de un pescado blanco que puede aguantar algo más, el pescado azul tiene un alto contenido graso y sanguíneo. Si se rompe la cadena de frío o pasa demasiado tiempo desde la captura, la oxidación es rápida y aparecen problemas (histamina, texturas blandas).

Para que tú puedas servir un tartar de jurel con seguridad o una caballa sopleteada que sepa a gloria, necesitas garantía de origen.

En Pescados Blas Paradela:

  1. Selección en Lonja: Conocemos los barcos que tratan bien la captura (cajas con hielo suficiente, sin aplastamientos).
  2. Velocidad: Estos pescados no «duermen» en nuestra nave. Entran, se clasifican y salen hacia tu negocio.
  3. Seguridad: La frescura extrema es la única barrera real contra la degradación del pescado azul. Lo que recibes tiene el ojo brillante, la agalla roja y la piel tensa. Sin trucos.

Conclusión: Diversifica y Gana

No te pedimos que quites la merluza de tu carta. Te sugerimos que complementes tu oferta con inteligencia. Introducir sugerencias de temporada con Jurel o Caballa no solo demuestra que tu cocina está viva y atenta al mercado, sino que ayuda a equilibrar tu cuenta de explotación a fin de mes.

El «pescado de segunda» es un mito. Solo hay pescado fresco o pescado que no lo es. Y del primero, en Blas Paradela, sabemos un rato.

Puedes consultar más publicaciones / De la mar